Seguimientos y recordatorios: qué son y cuándo usar cada uno

Hay cosas que necesitás recordar en un momento determinado.

Y hay otras que no querés perder de vista hasta que realmente estén resueltas.

Parecen lo mismo, pero no lo son.

En Memi llamamos recordatorio al primero y seguimiento al segundo.

Entender la diferencia ayuda a usar cada uno para lo que mejor hace: sacarte cosas de la cabeza sin que se pierdan.

¿Qué es un recordatorio?

Un recordatorio responde principalmente a una pregunta:

¿Cuándo quiero que Memi me vuelva a traer esto a la atención?

Tiene un momento definido.

Por ejemplo:

  • “Recordame pagar el seguro el lunes.”
  • “Avisame mañana a las 10 que tengo que llamar a Tomás.”
  • “Recordame darle la pipeta al perro dentro de tres meses.”
  • “Todos los meses recordame pagar el IVA.”
  • “Recordame comprar entradas el viernes.”

En estos casos no hace falta que Memi observe qué ocurre después.

Su trabajo es acordarse de algo hasta que llegue el momento indicado.

Los recordatorios también pueden ser recurrentes

Algunas cosas no ocurren una sola vez.

Por ejemplo:

Recordame pagar el IVA todos los meses.

O:

Cada tres meses recordame la pipeta del perro.

En esos casos, Memi mantiene una recurrencia y crea cada nueva instancia cuando corresponde.

Completar el recordatorio de este mes no significa terminar toda la serie.

Es simplemente decir:

“Esto ya lo hice esta vez.”

Y Memi vuelve a acordarse cuando llegue la próxima.

¿Qué es un seguimiento?

Un seguimiento funciona de otra manera.

No está centrado solamente en una fecha.

Está centrado en algo que todavía no está resuelto.

Por ejemplo, le escribiste a alguien:

“¿Me mandás la propuesta actualizada?”

Y todavía no te respondió.

O un cliente te dijo:

“Lo revisamos internamente y te aviso.”

O alguien quedó en confirmarte una fecha, enviarte un documento o tomar una decisión.

El problema en esos casos no es recordar una tarea puntual.

El problema es no olvidarte de que algo quedó abierto.

Eso es un seguimiento.

Memi puede mantenerlo presente hasta que la situación avance o deje de ser relevante.

El seguimiento está relacionado con una conversación

Esta es una de las diferencias más importantes.

Un recordatorio puede existir completamente por sí solo:

“Recordame renovar el registro en diciembre.”

No necesita estar asociado a ninguna conversación.

Un seguimiento, en cambio, generalmente nace de una interacción con una persona o un grupo.

Por ejemplo:

Le pediste a Tomás que confirme una reunión.

Memi puede identificar que quedó algo pendiente y mantener ese tema en seguimiento.

Cuando volvés a verlo en la Bandeja, no aparece simplemente como una alarma.

Aparece dentro del contexto de esa conversación.

Eso permite entender rápidamente:

  • con quién quedó el pendiente;
  • qué estaban hablando;
  • qué mensaje lo originó;
  • y qué es exactamente lo que todavía falta resolver.

No tenés que reconstruir mentalmente toda la historia.

Un recordatorio espera una fecha. Un seguimiento espera una resolución.

Una forma sencilla de distinguirlos es esta:

Recordatorio

“Acordate de esto en determinado momento.”

Seguimiento

“No dejes que esto desaparezca hasta que esté resuelto.”

Por eso un seguimiento puede durar dos horas, tres días o varias semanas.

Lo importante no es cuánto tiempo pasó.

Lo importante es que el asunto sigue abierto.

Un ejemplo concreto

Imaginemos esta conversación:

“Hola Tomás, ¿me podés mandar el presupuesto actualizado?”

Como recordatorio

Podrías decirle a Memi:

“Recordame el viernes preguntarle a Tomás por el presupuesto.”

Memi espera hasta el viernes y te lo recuerda.

Cumplió su tarea.

Como seguimiento

También podrías simplemente dejar el tema en seguimiento.

Entonces lo que Memi tiene presente no es una alarma para el viernes.

Lo que tiene presente es:

Tomás todavía tiene pendiente enviar el presupuesto actualizado.

Cuando revisás tus seguimientos, ese asunto sigue ahí mientras permanezca abierto.

Son dos maneras diferentes de gestionar la misma situación.

¿Pueden trabajar juntos?

Sí.

Y en algunos casos esa combinación es especialmente útil.

Por ejemplo:

“Estoy esperando que Tomás me mande el presupuesto. Si el jueves todavía no respondió, recordámelo.”

Ahí hay dos conceptos.

El seguimiento es:

Estoy esperando el presupuesto de Tomás.

Y el recordatorio funciona como un punto de control:

El jueves quiero volver a mirar este tema.

El seguimiento conserva el estado del asunto.

El recordatorio define cuándo querés volver a prestarle atención.

Otro ejemplo: “me dijeron que me avisaban”

Imaginemos que alguien te escribe:

“Mañana hablo con administración y te confirmo.”

No necesariamente necesitás crear una tarea mental que diga:

“Mañana a las 16:00 verificar administración.”

Lo que realmente querés evitar es olvidarte de que esa persona quedó en responderte.

Ese es precisamente el tipo de cosa que tiene sentido mantener en seguimiento.

Porque muchas pequeñas obligaciones de nuestra vida aparecen de esa manera:

  • alguien quedó en responder;
  • alguien quedó en mandar algo;
  • vos quedaste en contestar;
  • una decisión quedó pendiente;
  • una conversación necesita retomarse;
  • una gestión todavía no terminó.

Individualmente parecen cosas pequeñas.

El problema aparece cuando tenés veinte al mismo tiempo.

¿Y si soy yo quien quedó en responder?

También es un seguimiento.

No importa necesariamente quién tiene “la pelota”.

Por ejemplo:

Lucía me mandó una propuesta y todavía no le respondí.

Eso también puede quedar en seguimiento.

El pendiente podría ser:

Responderle a Lucía sobre la propuesta.

Un seguimiento no significa simplemente “estoy esperando a alguien”.

Significa:

hay algo abierto en esta conversación que no quiero perder de vista.

¿Cuándo termina un seguimiento?

Cuando el tema deja de necesitar tu atención.

Puede ser porque:

  • la otra persona respondió;
  • vos respondiste;
  • recibiste lo que estabas esperando;
  • la decisión se tomó;
  • la gestión terminó;
  • o simplemente decidiste que ya no querés seguir ese asunto.

En ese momento podés marcar el seguimiento como terminado.

La idea no es acumular tareas.

Es exactamente lo contrario:

mantener visibles solamente las cosas que siguen abiertas.

¿Qué pasa con el mensaje que originó el seguimiento?

El seguimiento y el historial de conversación son conceptos diferentes.

Un mensaje puede haber originado algo que Memi necesita seguir teniendo presente.

Si después ese mensaje deja de formar parte del historial conservado, eso no significa necesariamente que el pendiente deba desaparecer.

La conversación es contexto.

El seguimiento representa el estado de algo que sigue abierto.

Esta separación es importante porque evita que una política de conservación del historial determine qué cosas tenés que recordar.

Lo mismo ocurre con los recordatorios

Un recordatorio tampoco depende permanentemente de conservar el mensaje que lo creó.

Si le dijiste a Memi:

“Dentro de tres meses recordame darle la pipeta a Luna.”

lo importante es el recordatorio creado.

No necesitás conservar indefinidamente aquella conversación solamente para que Memi se acuerde.

Memi se sigue acordando por vos.

Entonces, ¿cuál debería usar?

Podés hacerte una pregunta muy sencilla.

Si estás pensando:

“Necesito acordarme de esto el martes.”

probablemente necesitás un recordatorio.

Si estás pensando:

“No quiero olvidarme de que esto sigue pendiente.”

probablemente necesitás un seguimiento.

Y si estás pensando ambas cosas:

“Esto sigue pendiente y quiero revisarlo el martes.”

podés usar los dos.

La diferencia en una tabla

Recordatorio Seguimiento
Qué representa Algo que querés recordar Algo que sigue abierto
Pregunta principal ¿Cuándo quiero acordarme? ¿Esto ya se resolvió?
Necesita una fecha Generalmente sí No necesariamente
Está ligado a una conversación No necesariamente Habitualmente sí
Puede ser recurrente Sí No es su objetivo principal
Termina cuando Lo completás o finaliza la recurrencia El asunto queda resuelto
Ejemplo “Recordame pagar el seguro el lunes” “Estoy esperando que Tomás me mande el presupuesto”

El objetivo es el mismo

Recordatorios y seguimientos hacen cosas diferentes, pero nacen de la misma idea.

Nuestra cabeza es muy buena para pensar.

No es tan buena para mantener decenas de pequeñas obligaciones abiertas sin gastar energía en ellas.

Una fecha que no querés olvidar.

Una respuesta que todavía no llegó.

Algo que prometiste contestar.

Una gestión que quedó a mitad de camino.

En vez de mantener todo eso dando vueltas en tu cabeza, podés dejárselo a Memi.

Vos seguí con lo tuyo. Yo me acuerdo.